Alicia y los ángeles

Dime madre, cómo explico glaucos sus ojos
arpegios de bosque su mirada perdida?
tómala en tus brazos, despacio…
no la inquietes
ella es de mí la minúscula aguja de plata
bordando cielos en chiffón de Madagascar
aterida
de escandalosos sueños prohibidos,
ah, me recuerda el graznido del águila
las cumbres del Himalaya
inexploradas,
los mercados de Siria
las calandrias de algún jardín sobre las margaritas,
y también
las paredes rotas en casa del abuelo.
¿Cómo no correr subterráneos de mundos con ella?
Te acuerdas, madre,
tía Hitke mecía una cuna jamás terminada,
balcones de cielo sin ángeles, mudos…
y Alicia se miraba, nos miraba
espejos biselados de piedra
llamando en silencio…
llamando el tren de las alas perdidas
interrumpido tren de mi infancia, que pena…
Alicia de mí en mí coleccionaba imágenes
estampitas de ángeles de amor,
delgados papelitos
como pétalos con aire de lluvia,
pero, la casa de mi corazón te nombra, madre,
sin corderos blancos
ángeles, como en los ojos de Alicia,
no muerdo silencios junto a los espejos guardados. Te extraño.

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Licencia de Creative Commons RosaBuk2008

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